POR WINSTON ORRILLO

A 60 años del triunfo revolucionario en Cuba, los yanquis siguen desesperados: ya lo intentaron –con sonoro fracaso en/por Playa Girón, acción dirigida por el propio y asesinado (le pagaron con su propia medicina) Presidente Kennedy, el gran farsante.

Desde entonces decenas de atentados –que todos culminaron en la más rotunda falla- y la Patria de José Martí, impertérrita, allí está, como paradigma.

Y el imperio sigue desesperado: ya fue puesto de rodillas por la Corea de Kim Il Sung y luego por el Viet Nam Heroico, pero él sabe que esa pústula de mal ejemplo no debe continuar, pero no pueden con Cuba socialista.

Mientras tanto ha atentado y sigue prohijando a tiranos sangrientos a lo largo y ancho del mundo.

Pero Cuba es ejemplo de dignidad y de buen gobierno. No hay niños con hambre ni que duermen en las calles (como en USA y sus discípulos a lo largo y ancho del mundo) ni enfermos en las calles por falta de hospitales y medicinas. Dificultades, claro que las hay, pero todas han sido superadas, con el sacrificio de su pueblo heroico, cuyas armas, permanentemente apuntan hacia el supurante corazón del imperio.

Hoy pretenden sabotear a Venezuela Bolivariana, y sus envenenados dardos apuntan hacia Nicaragua Sandinista y la Patria de Evo Morales, amén de renovar sus impulsos genocidas contra Cuba Socialista, Primer Territorio Libre en América.

El paradigma de Fidel sigue en pie –como el de Chávez permanece en su República Bolivariana.

Adelante, pues, martianos. Recordemos para concluir este breve recuento lo que dijera, alguna vez. El autor de Versos sencillos:

“Los árboles se han de poner en pie para que no pase el gigante de las siete leguas. Esta es la hora del recuento y de la marcha unidos, y hemos de estar apretados, como la plata en las raíces de los Andes.” (Cita libre y de memoria)

Y el Primer Territorio Libre en América sigue dándonos el ejemplo que tanto odia y teme la patria del genocida Trump y de todos los otros de su misma jauría.

No por sesenta años más de Revolución, sino por seiscientos, por lo menos.